martes, 10 de febrero de 2015

Artritis y Qi gong

La artritis es el término general que engloba más de 100 tipos diferentes de afecciones que se caracterizan por la inflamación, dolor y rigidez en las articulaciones. Se estima que en España afecta a una de cada diez personas, en su mayoría mujeres en la etapa de la menopausia.
La perspectiva médica Occidental La osteoartritis también llamada artrosis es la afección más común. Aparece con la edad e implica la degeneración del cartílago que lesiona el hueso que cubre, lo que somete a la cápsula articular, ligamentos, tendones y músculos que lo rodean a una serie de tensiones que provocan dolor, deformidad y contracturas musculares. Puede afectar cualquier articulación del cuerpo: cuello, zona lumbar, dedos, caderas, rodillas y pies. En los dedos se manifiesta con nódulos que deforman las articulaciones interfalángicas. A veces este tipo de artritis se desarrolla en la zona articular donde hubo un traumatismo o sobreesfuerzo prolongado.
Otra afección común es la artritis reumatoide que difiere en causas, factores de riesgo y efectos sobre el organismo de la primera dado que es una enfermedad en la que el sistema inmune ataca al propio tejido sano del organismo. Afecta principalmente las articulaciones de las manos y de los pies y además de causar dolor, edema y calor puede provocar fiebre no muy elevada, insomnio y sensación generalizada de fatiga y cansancio. Otro tipo común de artritis es la gota que se debe a la acumulación de acido úrico en el área articular. Generalmente afecta al dedo gordo del pie.
El qigong es una disciplina que se identifica por sus movimientos relajados, lentos, continuos y armoniosos e implica un trabajo aeróbico de intensidad baja/moderada en el que se alternan movimientos de relajación y firmeza que se corresponden con los principios del yin y yang. El qigong trabaja especialmente la flexibilidad articular sin forzarla y la postura corporal en la ejecución de todos los ejercicios mejorando la movilidad del practicante que consigue mayor calidad de vida. Al tratarse de una dolencia originada por el estancamiento de sangre y energía, el ejercicio físico es clave para calentar y movilizar la energía por todo el organismo. Al igual que la acupuntura estabiliza el sistema energético.
El qigong ayudan a mitigar los síntomas de la artritis como el dolor y la rigidez, pero lo más importante es que actúa sobre las causas que los provocan. Ayudan a controlar la medicación y además no tiene efectos secundarios por lo que supone un buen aliado para combatir ésta enfermedad.
La perspectiva médica ChinaLa Medicina Tradicional China también engloba a todos los tipos de artritis con un término general denominado “Síndrome de Bi” que define el bloqueo y estancamiento de energía y sangre que conduce a inflamación, dolor y rigidez. Sin embargo su posterior clasificación comporta las siguientes variables: frío o caliente, parte superior o inferior del cuerpo, exceso o defecto del síndrome, dolor continuo o variable, localización fija o móvil.
La causa de la osteoartritis se debe a un desequilibrio energético en la esfera funcional del riñón e hígado que provoca debilidad y rigidez especialmente en las piernas y se entiende como parte del proceso de envejecimiento, mientras que la causa de la artritis reumatoide se origina por la invasión en el organismo de 3 factores climáticos externos: viento, frío y humedad que bloquean y estancan la circulación de la sangre y la energía. Este tipo de artritis puede aparecer de forma repentina y volverse rápidamente severa.
El viento se relaciona con la aparición inmediata de la enfermedad, movilidad a diferentes áreas, variabilidad de los síntomas que se manifiestan así como sensibilidad al cambio en función del entorno y afecta generalmente la parte superior del cuerpo. La humedad se entiende por la evolución de los síntomas en ambiente húmedo y por la acumulación de liquido en las articulaciones y afecta habitualmente la parte inferior del cuerpo. El frío se relaciona con el empeoramiento de los síntomas debido al ambiente frío que mejoran con la aplicación de calor, éste factor patógeno externo se asocia al declive de la energía vital del riñón que se consume inevitablemente con la edad. El frío afecta especialmente a las extremidades: manos y pies, donde hay menor circulación y a la zona lumbar, residencia de los riñones.
 
Buena práctica

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